Publicado: Enero 2009
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Muskwa-Kechika, el alma de las Rocosas
En Muskwa-Kechika, la región virgen más extensa de las Rocosas canadienses, la conservación convive con la explotación natural.
Por John Vaillant
Fotografías de Michael Christopher Brown
Una ruta atraviesa el paso Misery, pero es un camino invisible, a menos que se conozca su existencia. Aquí, en la cabecera del río Gataga, en las Rocosas del norte de la Columbia Británica, no hay carreteras, sólo senderos de animales, y así lo prefiere Wayne Sawchuk. «Es importante que exista al menos un lugar en el mundo en el que uno deba encontrar su propio camino dice. Sólo hace falta tener agallas.»
El esquisto que pisamos está resbaladizo por culpa de la lluvia, y da la sensación de que caminamos sobre un montón de porcelana rota que se hace añicos bajo el peso de los cascos de los caballos a medida que éstos avanzan, casi patinando, y los fragmentos caen por el cañón con gran estruendo. Trescientos metros más abajo está la línea de los árboles, y trescientos más arriba, el paso que serpentea entre un par de colosales picos de 2.750 metros de altitud. Los glaciares se imponen desde todas las direcciones, extrañamente luminosos bajo un cargado cielo gris.
La expedición se compone de seis personas y 13 caballos. Pero nadie está montado, sencillamente porque el camino es demasiado empinado (en ocasiones llega hasta los 50 grados de pendiente). Llevamos los caballos por las riendas sabiendo que si alguno de ellos pierde el equilibrio, no habrá manera de impedir su caída por la catarata cuajada de pedruscos que se precipita hacia el valle. Pero, o atravesamos el paso o bien hacemos un desvío de 150 kilómetros.
Dos semanas antes de iniciar este ascenso, Sawchuk casi pierde a Leo, un joven caballo de carga, mientras cruzaba un río cerca de aquí. No fue la corriente lo que a punto estuvo de apoderarse del animal, sino el frío glacial.
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